Ojos de Yaksha

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¿Qué es?

Uno de los amuletos más poderosos que existen en el mundo, destierra las energías que toman forma como fantasmas tanto físicos como mentales. Un extraordinario objeto de culto sagrado, utilizado desde milenios, la representación de los ojos del poder, algo similar con la cultura egipcia y el ojo de Ra o el Udjat. Un símbolo que aparece en todas las culturas antiguas, representando la protección y el poder. En Asia, el sincretismo entre budismo e hinduismo, mezclo los viejos conocimientos mágicos, al igual que la vieja religión de Irlanda, los seres de la naturaleza toman vida.

En todos los templos budistas aparecen a la entrada, en los hogares, fabricas, están representados. Miles de años, han sido la base de la armonía con la naturaleza, espíritus de los elementos, de forma similar con el mundo mágico de las brujas, con los elementales. Los monjes conocedores de esos poderes, enclaustrados en sus templos crearon los amuletos de los Yaksha, entre ellos uno de los más preciado por su poder benéfico es El ojo de Yaksha.

El que ve en la oscuridad, repele los enemigos, protege el alma, la riqueza y la vida, al hacerlo, permite que su portador obtenga los beneficios de la naturaleza y goce de la suerte, el amor, la prosperidad y la paz.

A pesar, que su aparición se remonta a más de 3000 años, se ha mantenido vivo ese increíble poder, algo debe tener en el fondo, para que haya perdurado en el tiempo. Sus poseedores lo consideran una verdadera reliquia del poder de la magia una joya irremplazable que usted puede tener.

¿Para qué sirve?

Es un amuleto talismán, pocas veces creado, actúa como protector al tiempo que atrae las altas vibraciones del universo material e inmaterial. Su fuerza se transforma creando una campana psíquica sobre quien lo posee, al hacerlo, fluye la energía al tiempo que evita o bloquea las maléficas. Esta dualidad bondadosa, permite la atracción amplificada de los deseos, la suerte, el éxito, la fortuna y la prosperidad. Al mismo tiempo, las vibraciones que se reciben de diferentes alteraciones son transmutadas evitando que su poseedor sufra de ataques psíquicos o destructivos. En los países asiáticos, los espíritus son colocados en todos los lugares, los monjes de los templos crearon este amuleto para que quien quisiera los portara. Sin duda una gran fuerza benéfica.